‘Catalan power’

C elebrando los 40, esa edad casi heroica para una entidad cultural condenada a justificar su existencia ante cada cambio de gobierno, presupuesto o sensibilidad estética, la Fundació Vila Casas abría Can Framis en la noche del jueves (o cerraba, según se mire) para todas aquellas personas que fueron significativas en la trayectoria de su creador. En su autohomenaje póstumo, que dejó específicamente guionado (puertas abiertas hasta media noche y la interpretación obligatoria de Cançó per a en Joan Salvat-Papasseit de Joan Manuel Serrat y Virolai a cargo de Myriam Swanson ), el farmacéutico por formación, empresario por vocación y coleccionista por temperamento que fue Antoni Vila Casas tuvo ahí cuanto quería. Y a (casi) todos los que quería.Seguir leyendo...

‘Catalan power’
C elebrando los 40, esa edad casi heroica para una entidad cultural condenada a justificar su existencia ante cada cambio de gobierno, presupuesto o sensibilidad estética, la Fundació Vila Casas abría Can Framis en la noche del jueves (o cerraba, según se mire) para todas aquellas personas que fueron significativas en la trayectoria de su creador. En su autohomenaje póstumo, que dejó específicamente guionado (puertas abiertas hasta media noche y la interpretación obligatoria de Cançó per a en Joan Salvat-Papasseit de Joan Manuel Serrat y Virolai a cargo de Myriam Swanson ), el farmacéutico por formación, empresario por vocación y coleccionista por temperamento que fue Antoni Vila Casas tuvo ahí cuanto quería. Y a (casi) todos los que quería.

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