Laporta y Florentino: 20 años de amor, odio y guerra fría
Laporta y Florentino: 20 años de amor, odio y guerra fría
Una larga relación de pareja que, diseccionada, atraviesa con el paso de los años por fases de pasión, respeto, turbulencias y finalmente alianzas ajenas que derivan en traiciones y peleas. Podría ser esta la síntesis de Escenas de un matrimonio (Ingmar Bergman) pero llevada al doble terreno del fútbol y el mapa ibérico pierde sofisticación y transpira testosterona. A lo tonto, Joan Laporta y Florentino Pérez llevan más de 20 años, de forma intermitente, capitaneando dos transatlánticos, FC Barcelona y Real Madrid, cuya colosal magnitud va más allá de lo que aparentemente representan, dos clubs de fútbol. Si solo fuera eso... Antagónicos en el fondo y en la forma, como lo son también las entidades, sus valores y sus masas sociales respectivas, Laporta (64 años) y Florentino (79) se han tenido cariño, han colaborado, se han mirado con recelo y ahora atraviesan por una etapa que, si uno no llevara más de 20 años acompañándoles en sus aventuras y desventuras, creería irreconducible.Seguir leyendo...
Una larga relación de pareja que, diseccionada, atraviesa con el paso de los años por fases de pasión, respeto, turbulencias y finalmente alianzas ajenas que derivan en traiciones y peleas. Podría ser esta la síntesis de Escenas de un matrimonio (Ingmar Bergman) pero llevada al doble terreno del fútbol y el mapa ibérico pierde sofisticación y transpira testosterona. A lo tonto, Joan Laporta y Florentino Pérez llevan más de 20 años, de forma intermitente, capitaneando dos transatlánticos, FC Barcelona y Real Madrid, cuya colosal magnitud va más allá de lo que aparentemente representan, dos clubs de fútbol. Si solo fuera eso... Antagónicos en el fondo y en la forma, como lo son también las entidades, sus valores y sus masas sociales respectivas, Laporta (64 años) y Florentino (79) se han tenido cariño, han colaborado, se han mirado con recelo y ahora atraviesan por una etapa que, si uno no llevara más de 20 años acompañándoles en sus aventuras y desventuras, creería irreconducible.