Fuera de temporada

La desestacionalización turística convierte el año entero en temporada alta

Fuera de temporada
En las casas de veraneo –y en otras también– hay un rincón donde se acumulan sombrillas descoloridas, chancletas y escarpines con números que ya no sirven, patos agrietados, gafas de buceo con la goma cedida, toallas acartonadas que llevan palmeras estampadas, pelotas de plástico, cubos y palas, colchonetas inflables, flotadores, pareos, gorras gastadas y sombreros de paja. Están en un gran cesto de mimbre, o en un cofre o un trastero, o dentro de un armario, o en el garaje o el lavadero, y permanecerán nueve o diez meses allí olvidados, ajenos a lo que pasa en el mundo.

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