El ciudadano paciente

No se trata de resignación ciudadana, sino de avisar a los responsables políticos de que la paciencia también se agota

El ciudadano paciente
Una de las virtudes que ha ido perdiendo prestigio social es la paciencia, que designa la capacidad de una persona para soportar una adversidad moderándose, sabiendo esperar y conteniéndose sin actuar, para, de este modo, lograr que el tiempo juegue a favor de la resolución de un problema. En un momento en que la virtud de la paciencia en la sociedad se contrapone a la limitada capacidad de respuesta de la política, que no logra dar con una reacción adecuada ante cualquier acontecimiento, como el trágico accidente ferroviario de Urda, las crisis de la vivienda, la educación o la sanidad, emerge la figura del ciudadano paciente, que ha llegado a la conclusión de que debe renunciar a ver cómo se resuelven los problemas con cierta rapidez, con la esperanza de que en algún momento se consiga algo.

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