Coser un botón

Los tutoriales no te devuelven a los momentos vividos con la persona que te enseñó

Coser un botón
Tengo que coser un botón. Abro el costurero de mi abuela, que heredé en vida hace un montón de años y me ha acompañado de piso en piso. De dentro se desprende un olor –mezcla de tela, tiempo y cuero gastado– que me transporta al pequeño taller doméstico que ella tenía en su casa de Madrid y después en la de Mallorca, donde me enseñó a zurcir calcetines, hacer dobladillos, reparar rotos y descosidos, y buscar entre los botones alguno parecido al que acababa de perder. Mi abuela también me enseñó a bordar, a hacer punto y cerámica. Y entre las cosas que guardo hechas por ella, hay un móvil colgado en mi habitación, un patchwork en la pared y una baldosa reconvertida en cuadro.

Seguir leyendo...