Mourinho para llorar

Al descanso Real Madrid TV ya lloraba. “¿Cómo que amarilla? Qué vergüenza, qué asco, qué mugre”, decían en la propagandística televisión blanca a cuenta de que el colegiado no hubiera expulsado al Cuti Romero en una acción con Bellingham. Mientras sigan en esta línea de lloriqueo, bueno para el Barça. Mientras no miren solo hacia dentro en busca de sus carencias, bueno para el campeón. Mientras insistan en sus quejas, excelente noticia para los muchachos de Hansi Flick. Porque después Mourinho, cómo no, tomó el testigo y entonó el recital de críticas al estamento arbitral. Vaya, como si no se hubiera marchado. Como si el fútbol siguiera en aquella época de sus pulsos con el Barça de Guardiola.Seguir leyendo...

Mourinho para llorar
Al descanso Real Madrid TV ya lloraba. “¿Cómo que amarilla? Qué vergüenza, qué asco, qué mugre”, decían en la propagandística televisión blanca a cuenta de que el colegiado no hubiera expulsado al Cuti Romero en una acción con Bellingham. Mientras sigan en esta línea de lloriqueo, bueno para el Barça. Mientras no miren solo hacia dentro en busca de sus carencias, bueno para el campeón. Mientras insistan en sus quejas, excelente noticia para los muchachos de Hansi Flick. Porque después Mourinho, cómo no, tomó el testigo y entonó el recital de críticas al estamento arbitral. Vaya, como si no se hubiera marchado. Como si el fútbol siguiera en aquella época de sus pulsos con el Barça de Guardiola.

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