Más espectadores que lectores

Es una tragedia que uno de cada cuatro estudiantes no acabe de entender lo que lee

Más espectadores que lectores
El diario Le Figaro publicó hace unos días una foto sobre el verano que resultaba todo un editorial. En ella aparecía una mujer tumbada en una hamaca, leyendo un libro en un entorno campestre. Era una apología del silencio, de la tranquilidad, de la felicidad en el estío. Una invitación a disfrutar de la lectura en esas semanas en que las horas las marcan los relojes blandos dalinianos, inspirados en el camembert fundiéndose por el calor.

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