Las filias gastronómicas de Salvador Dalí

El genio ampurdanés tambíen tuvo una relación surrealista con la comida. Tenía devoción por huevos, panes, y langostas; de pequeño quiso ser cocinero y de mayor publicó un libro de recetas para satisfacer a Gala

Las filias gastronómicas de Salvador Dalí
La huella daliniana se ha expandido hasta el Passeig de Gràcia de Barcelona con el espacio inmersivo Dalí Boulevard Cibernètic. Hasta hace apenas unos días, aún se podían ver los tres huevos gigantes que se colocaron cerca de la Casa Amatller a modo de reclamo publicitario. Los huevos son un distintivo irrefutable de la iconografía del artista, pero cómo decían en los viejos dibujos animados, “¡No se vayan todavía, aún hay más!”. Sabrán que Salvador Dalí tuvo una relación surrealista con casi todo, y también con la comida. No hace falta ser un gran observador para apreciar que la obra del genio ampurdanés está preñada de alimentos, y que tenía devoción por mariscos, huevos y panes. (¿Tienen en mente la hiperrealista La cesta de pan? )

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