Óleo sobre plomo

Hasta el final, Mladić justificó las masacres como una retribución histórica pendiente

Óleo sobre plomo
Cuando ya no soportaba tanta vileza, para no volverse loco ante los horrores que juzgaba, Antonio Cassese salía del Tribunal de La Haya e iba a la pinacoteca real a ver los lienzos de Vermeer. Presidía las primeras causas por los crímenes de la antigua Yugoslavia, y su jornada consistía en adentrarse, con detalle procesal, en expedientes que incluían torturas, asesinatos y violaciones. Frente a los azules ultramar de La vista de Delft y La joven de la perla, buscaba reafirmar la dignidad humana contra la barbarie.

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