Adiós, Salazar

El dictador portugués vivió un ‘Good bye, Lenin!’ treinta y tantos años antes de la película

Adiós, Salazar
La vida del dictador portugués António Salazar, que permaneció en el poder tantos años como Franco, tuvo un final algo esperpéntico. En agosto de 1968, mientras su callista de confianza le hacía la pedicura en su residencia veraniega de Estoril, se cayó de espaldas y se dio un golpe que le provocó un hematoma cerebral. El tratamiento médico al que lo sometieron no solo no mejoró su situación sino que la empeoró, y en septiembre, Marcelo Caetano, que había sido ministro suyo diez años antes, fue elegido para sucederlo en la presidencia del gobierno.

Seguir leyendo...